• La asociación mayoritaria reclama uniformidad ergonómica, chalecos balísticos de tallas pequeñas y una conciliación real que deje de ser una "utopía" para las agentes.
• JUCIL critica la sobrecarga horaria respecto a otros cuerpos policiales y exige la equiparación salarial real: "Somos las que más horas trabajan y las peor pagadas de todos los cuerpos policiales".
MADRID, 5 de marzo de 2026. La Asociación Profesional JUCIL denuncia la precariedad y el abandono que sufren las mujeres en la Guardia Civil. Tras 37 años de presencia femenina en el Cuerpo, la “igualdad” es un eslogan vacío que choca frontalmente con la falta de uniformidad adecuada, la ausencia de seguridad en los equipamientos y una brecha salarial que castiga doblemente a la mujer en la Benemérita. Esta situación evidencia una absoluta falta de voluntad política para adaptar la institución a la realidad operativa de sus agentes.
La conciliación es una “utopía” sin concreción horaria
La conciliación en la Guardia Civil es hoy una “utopía de papel” y un término vacío que condena a las agentes a un calvario personal, especialmente a aquellas con hijos o familiares con discapacidad a su cargo. La actual política de reducción de jornada se convierte en una “crueldad burocrática” al carecer de una concreción horaria real, lo que impide a las madres y padres guardias civiles ajustar sus servicios a los horarios de centros de terapia, ayudas asistenciales o, simplemente, a la vida escolar de sus hijos. “Es un ataque directo a la infancia: de nada sirve el derecho al tiempo si la institución te quita la posibilidad de organizarlo, obligando a las familias a hacer encaje de bolillos para no dejar a sus hijos desatendidos”, denuncian desde JUCIL. Esta falta de voluntad para gestionar horarios dignos y garantizar una reunificación familiar efectiva para parejas del Cuerpo provoca un desarraigo insostenible, agravado por la falta de servicios en la España rural y la precariedad en las grandes ciudades, convirtiendo la crianza en la Benemérita en una carrera de obstáculos que la administración se niega a simplificar.
Equipamiento: seguridad y dignidad bajo mínimos
Resulta inadmisible que, en pleno 2026, las guardias civiles se vean obligadas a solicitar pantalones masculinos ante un diseño femenino impracticable: “Cintura estrecha, tiro bajo y nula elasticidad; un horror que lastra la operatividad diaria”, denuncian desde la asociación. A este desprecio ergonómico se suma una carencia crítica de seguridad: la falta de chalecos balísticos adaptados a la fisonomía femenina y en tallas pequeñas. Esta negligencia deja desprotegidas tanto a las agentes como a los compañeros de complexión menuda, quienes prestan servicio sin una protección adecuada. Para JUCIL, esta situación constituye una vulneración flagrante de la prevención de riesgos laborales que la asociación lleva denunciando de manera reiterada, y sin obtener respuesta, desde hace años.
Agravio comparativo y falta de reconocimiento
La equiparación salarial no es solo una cuestión de justicia laboral, sino de género: las mujeres de la Guardia Civil son, de facto, las peor pagadas de la seguridad pública española. Mientras sus homólogas de la Policía Nacional ya disfrutan de turnos dignos como el 6×6, las guardias civiles realizan anualmente 250 horas más por la misma remuneración, lo que supone que su hora de trabajo tiene un valor inferior. “Trabajamos más por el mismo sueldo porque el Ministerio se niega a reconocer los turnos que dignificarían nuestra jornada laboral”, denuncian desde JUCIL. Este agravio comparativo se extiende a la falta de reconocimiento institucional, ya que esta sobrecarga de servicio no se traduce en recompensas: el número de condecoraciones otorgadas a mujeres sigue siendo ínfimo en relación con sus méritos y el sacrificio que realizan en primera línea.
Un honor que exige respeto
Pese a la precariedad, la falta de condecoraciones (mínimas en el caso de las mujeres) y los retos en la lucha contra el acoso sexual y laboral, JUCIL ensalza el valor de las agentes en especialidades de élite, tradicionalmente masculinizadas, como ARS, TEDAX o Tráfico.
“Instamos a las jóvenes a unirse a la Guardia Civil porque ser Guardia Civil es más que un trabajo, es un honor, el de servir a España y sus ciudadanos. Pero este llamamiento lo hacemos con una promesa, desde JUCIL será el muro contra el que choque cualquier intento de discriminación. No pedimos privilegios, exigimos la dignidad, el sueldo y la protección que ya tienen otros cuerpos. No dejaremos de pelear hasta que la empresa esté a la altura del sacrificio de todas las mujeres que la integran”, concluyen.