• La asociación profesional exige una renovación integral de las instalaciones frente a la política de "parches" de la Dirección General, que obliga a los futuros agentes a formarse en condiciones de insalubridad.
• JUCIL presenta un escrito de queja formal para exigir soluciones inmediatas.
15 de enero de 2026. La asociación profesional JUCIL denuncia la situación crítica que atraviesan los centros de formación de la Guardia Civil en Baeza (Jaén) y Aranjuez (Madrid). La falta de inversión estructural y las avareis acaecidas sin subsanar han convertido estas academias en escenarios de precariedad, donde los alumnos se ven obligados a soportar temperaturas extremas y carencias de servicios básicos en pleno invierno. La asociación hace especial hincapié en el calvario que vienen sufriendo los alumnos de ambas academias desde su regreso de las vacaciones de Navidad, enfrentándose a los rigores de los recientes temporales sin las condiciones mínimas de habitabilidad.
En la Academia de Baeza, el sistema de climatización sufre averías constantes que obligan a los guardias alumnos a pernoctar en dormitorios con temperaturas incluso inferiores a 10ºC, registrándose mínimas de hasta 8ºC. Esta situación se ha vuelto insoportable tras la vuelta de vacaciones, coincidiendo con los fuertes temporales de frío que han azotado la zona y que han convertido las camaretas en auténticos frigoríficos. La situación es de tal gravedad que los alumnos deben dormir con el uniforme puesto, utilizar mantas propias y bolsas de agua caliente para intentar un descanso que resulta imposible en estas condiciones. Además, la limitación eléctrica es total, lo que impide la conexión de radiadores para calentar las estancias. Ante estos hechos, JUCIL ha presentado un escrito formal ante la Dirección General exigiendo la reparación urgente de la climatización y el agua caliente sanitaria, así como la dotación de sistemas portátiles mientras duren las obras. JUCIL recalca que las instalaciones de Baeza son tan antiguas que ya no admiten reparaciones puntuales de averías; lo que se precisa es una reforma integral profunda que adapte el centro a los estándares de seguridad y salud del siglo XXI. A pesar de que desde la Academia de Baeza y el personal de mantenimiento han hecho lo que está en su mano para solventar está situación, la realidad es que no se ha conseguido debido al cúmulo de averías, es por ello que desde Jucil se solicita que se libere una partida presupuestaria para acondicionar la academia de Baeza a la climatológia adecuada para cumplir con la norma en materia de prevención de riesgos laborales.
Por su parte, en la Academia de Oficiales de Aranjuez, los alumnos sufren la falta de agua caliente desde el pasado mes de diciembre en una situación que, aunque en un principio parecía ser cuestión de días, se ha complicado gravemente. El centro se enfrenta a un proceso de licitación de urgencia que dejará a los futuros oficiales sin servicio básico durante varias semanas más. Esto supone que, en pleno enero en Madrid y tras haber regresado de vacaciones en mitad de episodios de nieve y temperaturas de 2ºC, los alumnos deben ducharse con agua fría tras sus jornadas de instrucción y deporte. La alternativa planteada es la de desplazarse al polideportivo pero se ha revelado totalmente insuficiente, pues implica salir de las habitaciones a la intemperie para llegar a unas instalaciones con apenas 8 duchas para grupos de 50 o más alumnos, a lo que hay que sumar la falta material de tiempo para ello dentro de su estricto horario académico . Ante tal desproporción y la rigidez de los horarios, el agua caliente del gimnasio se agota de inmediato, obligando a muchos a regresar a las camaretas para ducharse con agua gélida. Ante este escenario se ha solicitado formalmente que se autorice la teleformación desde sus domicilios hasta que la avería sea solventada. Otra opción sería abonar el IRE correspondiente para alojarse fuera de la academia para paliar las condiciones de inbabitabilidad.
JUCIL quiere poner en evidencia que la responsabilidad de esta situación recae directamente en los estamentos superiores de la Dirección General, que año tras año ignoran la necesidad de partidas presupuestarias ambiciosas para infraestructuras. Por el contrario, la asociación agradece la implicación de los mandos de ambas academias, tanto el Coronel Jefe en Baeza como el Teniente Coronel en Aranjuez. Ambos están tratando de gestionar este caos con los escasos medios que tienen a su alcance, buscando alternativas y flexibilidad dentro de sus competencias para paliar el sufrimiento de los alumnos, a pesar de las limitaciones impuestas por una burocracia ajena a la realidad del día a día en los centros.
Desde JUCIL se exige, amparándose en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y el Real Decreto 179/2005, que se pase de la política de los “parches” a una verdadera renovación. No se puede exigir excelencia en la formación a quienes se les niega el derecho a una ducha caliente o a un descanso digno por encima de los límites legales establecidos de 17ºC. La seguridad y salud de los guardias civiles no puede seguir siendo la variable de ajuste de unos presupuestos insuficientes.