05 de enero de 2026. Jucil ha mostrado su malestar ante la tramitación de un expediente disciplinario iniciado contra un mando de la Guardia Civil por una supuesta falta grave que, finalmente, ha derivado en una advertencia verbal por una infracción leve. El motivo del procedimiento fue un olvido en la anotación del horario de finalización del servicio, pese a que la propia resolución reconoce que no hubo intencionalidad, perjuicio para el servicio ni impacto en la seguridad ciudadana.
La organización profesional considera que el expediente nunca debió haberse abierto y denuncia que durante su tramitación se han vulnerado derechos fundamentales del agente afectado, como la presunción de inocencia y el principio de tipicidad. La defensa sostiene que los hechos no fueron comunicados adecuadamente en la orden de inicio, por lo que no se dio al afectado la posibilidad de defenderse con garantías.
Además, se ha puesto en evidencia que el agente cumplió con rigor y diligencia sus funciones, al encargarse personalmente de coordinar una intervención sensible y realizar múltiples gestiones durante toda la jornada, extendiendo su horario de servicio por encima del tiempo previsto. La falta de comunicación previa de la supuesta infracción leve y la ausencia de consecuencias prácticas derivadas del olvido refuerzan, según Jucil, la necesidad de archivar el expediente.
La asociación solicita el cierre definitivo del procedimiento y reclama una reflexión sobre el uso del régimen disciplinario dentro del cuerpo, especialmente cuando se aplica de forma desproporcionada frente a actuaciones profesionales que no suponen ningún daño ni negligencia real.